Coberturas que sí necesitas
- Continente: cubre la estructura de la vivienda (paredes, suelos, instalaciones fijas) frente a incendio, agua o fenómenos atmosféricos. Es obligatoria si tienes hipoteca.
- Contenido: cubre tus pertenencias (muebles, electrodomésticos, ropa) frente a robo, incendio o daños por agua. Ajusta el capital asegurado a lo que realmente tienes.
- Responsabilidad civil: cubre daños que causes involuntariamente a terceros (por ejemplo, una fuga de agua que afecte al vecino de abajo). Suele ser de las coberturas más rentables por su bajo coste frente al riesgo que cubre.
- Asistencia en el hogar: cerrajero, fontanero o electricista de urgencia, útil si no tienes a quién recurrir en un imprevisto.
Coberturas que conviene revisar antes de pagarlas
Algunas pólizas ofrecen extras como protección jurídica, cobertura de joyas de alto valor o daños estéticos que, si no encajan con tu situación real, solo encarecen la prima sin aportar protección efectiva. Revisa siempre el capital asegurado del contenido: infravalorarlo puede aplicar la llamada "regla proporcional", que reduce la indemnización en caso de siniestro.
Cómo comparar precios sin perder coberturas
- Anota las coberturas exactas de tu póliza actual antes de pedir presupuesto a otras aseguradoras, para comparar en igualdad de condiciones.
- Pide siempre el capital asegurado por continente y por contenido por separado, no solo la prima total.
- Revisa las franquicias (la parte del siniestro que pagas tú) de cada oferta: una prima más barata a veces esconde una franquicia más alta.
- Comprueba el límite de indemnización en responsabilidad civil, especialmente si vives en un piso con vecinos.